Publicidad emocional
Hay anuncios que ves y olvidas.
Y hay otros… que te atraviesan.
Como ese spot que no vende coches, sino reencuentros.
O aquel cartel que no te grita ofertas, sino que te susurra algo que te remueve.
Eso es la publicidad emocional inesperada.
Esa que no entra por los ojos. Entra por el pecho.
No es nuevo, pero sí raro
Lo emocional en publicidad no es nuevo.
Lo que sí es nuevo es cómo se usa.
Ejemplo publicidad emocional:
Flying Blue, el programa de fidelización de Air France-KLM, ofreció a uno de sus miembros influyentes enviar cámaras para recopilar los recuerdos del viaje que no pudo realizar en 2020.
Esta campaña profesional titulada «Mi proyecto de viaje 2020» se publicó en Francia en abril de 2021. Fue creada por la agencia de publicidad Dentsu.
Y funcionó. Porque no hablaban de precios. Hablaban de un viaje emocional.
¿Y en pequeño formato?
En Instagram, una marca de cosmética natural escribió este anuncio:
“Este bálsamo no cambiará tu vida. Pero puede cambiar cómo te sientes en tu piel hoy.”
Simple. Cercano. Humano.
Y con clics. Muchos clics.
Cómo replicarlo tú
Deja de pensar en tu producto.
Piensa en lo que transforma.
Cuéntalo como se lo contarías a alguien que quieres.
¿Quieres más ideas como esta? Te lo cuento en el blog.


