Cuando el error es la campaña
Hay errores que cuestan dinero. Y otros que valen oro.
En un mundo de campañas perfectas, lo que a veces conecta… es lo que no sale como esperabas.
Sephora
Recuerda lo que ocurrió con Sephora y el error de los cupones.
Un fallo en los códigos de descuento generó un aluvión de compras inesperadas.
¿Lo solucionaron con frialdad? No. Lo convirtieron en un acto de generosidad.
Pidieron disculpas y… mantuvieron el descuento. Resultado: ventas disparadas y un pico de amor por la marca.
Ese “fallo” comunicó más que mil anuncios.
Porque no hablaba de descuentos. Hablaba de humanidad.
¿Qué puedes aprender tú?
Que a veces, mostrarte imperfecta es tu mejor publicidad.
Y que la confianza se construye no cuando todo va bien, sino cuando algo se tuerce… y lo manejas con alma.
No planifiques cada detalle. Deja espacio para que ocurra lo vivo.
A veces, el clic no está en el banner. Está en el corazón.


